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P R I O R I D A D E S

Marcos 1:35-39

Jesús recorre Galilea predicando. Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba. Y le buscó Simón, y los que con él estaban; y hallándole, le dijeron: Todos te buscan. Él les dijo: Vamos a los lugares vecinos, para que predique también allí; porque para esto he venido. Y predicaba en las sinagogas de ellos en toda Galilea, y echaba fuera los demonios.

Jesús tenía una misión y su ministerio incluía, predicar el evangelio a los pobres, humildes, afligidos; sanar a los enfermos espirituales y físicos, y a los quebrantados de corazón; romper ataduras de maldad y proclamación de libertad del pecado y del dominio de satanás; apertura de los ojos espirituales de los perdidos para que vean la luz del evangelio y sean salvos. Jesús cumplió su misión, siempre dependiendo de nuestro Padre Celestial y priorizando ante todo la oración.

En el libro de Lucas 4:18-21, Jesús expresa el propósito de su ministerio, mediante la unción del Espíritu Santo. Jesús estaba poniendo en ejecución su misión, proclamando que el reino de Dios se había acercado y sanando a muchos enfermos de diversas enfermedades. En los versículos que preceden, podemos notar que después de toda una noche haciendo la voluntad del Padre, y como un acto de adoración y sujeción,

Jesús se retiró a orar. Jesús sabía que necesitaba el poder de Dios y su fuerza, para que su misión en la tierra se pudiese llevar a cabo con éxito.

La oración es el medio de gracia por medio del cual invocamos el nombre de

Dios y tenemos acceso directo al trono de Su gracia, (Hebreos 4:16). Jesús nos dejó un ejemplo a seguir, si queremos cumplir nuestra misión con gozo y de acuerdo a la voluntad y los propósitos de Dios.

El Padre desea que nosotros tengamos una relación sincera, y genuina con El,

(Mateo 26:41; Lucas 18:1; Juan 16:24). La oración nos permite cultivar y mantener esta relación. Si dejamos de orar, podemos estar obstaculizando la realización del propósito redentor, pues Dios ha establecido que los creyentes seamos sus colaboradores.

En nuestra vida pasada hacíamos lo que queríamos, pero ahora le pertenecemos a

Dios. Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí. Gálatas 2: 20

Prioricemos la oración, y Dios prosperara nuestro camino y nos ira bien en nuestra misión. Podemos reflexionar y meditar si es que nosotros estamos presentándole nuestros planes y deseos al Señor, escuchando su voz y haciendo su voluntad. Si nuestra prioridad es hacer la voluntad de Dios, pensemos en aquellos que no conocen del Señor. JESUS nos encomendó la misión de Mateo 28:19 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándoles en el nombre del Padre, y del Hijo, y del

Espíritu santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amen. Dios promete autoridad y poder al pueblo de Dios para proclamar el evangelio de la paz y de la reconciliación (Lucy Maestre)