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MILAGROS DE CALIDAD

Hechos 19:10-11

Pedro Julio Fernández

Dios hacia milagros de sanidad a través de un hombre enfermo (Gálatas 4:13 y 2 Corintios 12) como Pablo y esto fue un factor importante en la difusión del Evangelio. La expresión griega “Y Dios hacía milagros extraordinarios por manos de Pablo” en realidad significa que el Señor había hecho de los milagros “algo de todos los días”.

Y hacía Dios milagros extraordinarios: Lucas afirma que éstos eran milagros extraordinarios, y nos da un ejemplo; que los paños o delantales de Pablo (literalmente, “toallas para el sudor”) podían ser puestas sobre una persona, incluso sin que Pablo estuviera presente, y esa persona era sanada o liberada de posesión demoniaca.

Dios lo hacía, no Pablo. Estos milagros sirvieron  para magnificar el nombre de Jesús y no el de Pablo (19:17), para beneficiar a enfermos y endemoniados  y no a Pablo (19:12)  y para que la palabra de Dios crezca y prevalezca  y no Pablo (19:20).

¿Será lo mismo hoy día con aquellos que dicen que hacen milagros? ¿Es el nombre de Jesús glorificado o el de ellos? ¿Se benefician ellos o los necesitados? ¿Crece la palabra de Dios y permanece o las de ellos?

Es tiempo de reflexionar y pensar que el tiempo de los milagros no ha pasado todavía, que Dios es el mismo (Hebreos 13:8 y Santiago 1:17), pero que ahora él tiene otros instrumentos humanos, pero los objetivos que Dios busca son los mismos: Que la gente enferma y con fe se sane, que la palabra se establezca y que el nombre de Jesús sea engrandecido.